Saltear al contenido principal
¿Dónde No Hay Una Puerta?

¿Dónde no hay una puerta?

Que yo sepa, las hay en todas partes, incluso los hay que a través de un símil quieren evitar «poner puertas al campo» dada la intensa relación del ser humano con las mismas.

Las puertas, desde la salida del hombre de la caverna (donde aprendieron la necesidad de tenerlas), ha sido el objeto físico que más nos ha protegido como seres humanos y que más protegidos nos ha hecho sentir.

Por genética, es obvio que el ser humano necesita «estar a cubierto» para sentirse protegido, sino pensemos en los niños que al taparse la cara se sienten lejos de cualquier amenaza o que, con esconderse bajo la más delgada de las sábanas, se sienten ajenos a cualquier peligro.

De ahí la importancia de las puertas en la historia de la civilización como constructoras de ella.

Y si aún no se hace suficientemente evidente, os pongo otro ejemplo que en su momento me contó una de las personas más profesionales y experimentadas en el mundo de las puertas automáticas. Hablando de puertas me dijo: “¿has visto alguna película en tu vida en la que no salga, cómo mínimo, una puerta?” Soy cinéfilo, mucho, y todavía hoy sigo buscando una película en la que no aparezca una puerta. Y si os ponéis a pensarlo, es muy posible que lleguéis a la misma conclusión. No podemos vivir sin puertas.

Las puertas han evolucionado mucho desde que los primeros seres de la Tierra fueron creativos y usaron ramas entrelazadas para formar una primera protección que cubriese el cubículo en que se protegían. Muchos siglos después y ya en pleno siglo XXI, gozamos de casi cualquier innovación de la que una puerta sea susceptible.

La motorización de puertas ha permitido, desde hace décadas, un crecimiento sostenible en el mundo de la construcción y el transporte haciéndose extensible, como comentábamos, a cualquier espacio que cierre una puerta.

Y con ella nacieron las puertas automáticas.

Sin embargo, esa irrupción tecnológica en las puertas ha traído consigo un nivel de complejidad que afecta directamente a la seguridad y protección de las personas que ejercen su uso, ya que su motorización permite manejar casi cualquier medida y peso.

De ahí, y en relación sobre todo a las puertas automáticas implicadas en el día a día de las personas, que exista una legislación centrada exclusivamente en exigir niveles máximos de seguridad preventiva.

Cualquier persona que comparta vida con una puerta automática debe tener fiabilidad, seguridad y confianza, no ya en que la puerta funcione correctamente, sino y sobre todo, en que dicha puerta atesore las medidas de seguridad para proteger a todos quienes la empleen.

Y este hecho es responsabilidad, por lógica, de los profesionales instaladores de dichas puertas automáticas ya que ellos son quienes entregan el producto acabado y plenamente funcional. 

El por qué, es fácil de percibir. Un coche debe salir de fábrica con cinturones de seguridad. Si uno fuera vendido sin ellos y hubiese un accidente, la responsabilidad de haber entregado el producto no acabado según las prescripciones legales del mismo, recaería por completo en el ensamblador del mismo.

Igual pasa con las puertas automáticas y los profesionales instaladores.

Como clientes, debemos prestar mucha atención al entorno documental que debe acompañar a la instalación de nuestra puerta automática porque tendemos a olvidarnos de su peligro.

El motivo es que lo que utilizamos muy a menudo se convierta en usual, pasamos a internalizarlo y dejamos de prestarlo atención al convertirse en un automatismo. La mayor parte de nuestra vida viene flanqueada por automatismos. Es por ello que muchos accidentes ocurren como consecuencia del uso de cosas o en circunstancias que consideramos «cotidianas».

Y si bien no podemos evitar esa cotidianidad, sí urge depositar en ellas y exigir de ellas, las máximas medidas preventivas y protectoras que podamos para seguir manteniéndolas como cotidianas y minimizar al máximo los riesgos de su uso automatizado.

¿Se os ocurre algo que sea más cotidiano que una puerta?

Exigid la documentación obligatoria de vuestras puertas automáticas y permitid así que las puertas de ayer automatizadas hoy, os permitan ver las puertas del mañana sin contratiempos.

Gracias por vuestra lectura. No olvidéis conocer nuestra app NormaliCE Puertas haciendo clic AQUÍ.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba